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COORDINADORA ESPAÑOLA

chaves da un paso mas hacia el estado federal

Hace tiempo que el socialismo español, transmutado en socialdemocracia burguesa, en el peor sentido de la acepción, abandonó su discurso histórico en lo referente a la idea de España. Hoy, en el socialismo español, predomina la tesis pro o paranacionalista. Por ello, su horizonte sobrepasa, por juzgarla insuficiente, la forma federalista encubierta engendrada por el Estado de las Autonomías para conducirnos hacia el estado confederal.

España es para el socialismo, al igual que para Rosa Díez, una unidad puramente administrativa, que como tal puede organizarse de formas varias en función de los intereses electorales del “partido”. Cierto es que en el socialismo todavía perviven tendencias que, teóricamente, se oponen a la deriva nacionalista, pero éstas están alejadas de los centros estructurales de poder del partido.

 

El socialismo quiere una España confederal en la que, por intereses de poder, el concepto de nación, una vez vaciado de contenido, rompa con lo que todos entendemos como nación. El socialismo entiende que así puede extender y hacer permanente la red hegemónica de poder que tan buenos réditos electorales y económicos le ha dado en los últimos treinta años.

 

Con la mirada puesta en la permanencia en La Moncloa y en la ampliación del poder territorial socialista, José Luis Rodríguez Zapatero ha llamado a Manuel Chaves, ejemplo arquetípico del poder que otorga el régimen clientelar autonómico, para ser el nuevo arquitecto de la España confederal. Y el otrora crítico con algunas veleidades nacionalistas del PSOE, subido a ese carro tras convertir Andalucía en nación en el nuevo Estatuto, se ha puesto a la tarea con empeño singular.

 

La victoria del nacionalismo socialista se ha escenificado en el encuentro oficial entre Manuel Chaves, teórico ministro de España, y José Montilla, presidente de la Generalidad. Un escenario escogido, en un momento muy concreto, para presentar en público, de forma plástica, la decisión de hacer realidad lo dispuesto en el anticonstitucional Estatuto de Cataluña; contemplando la Autonomía Catalana no como una parte del Estado sino como una realidad distinta con la que el gobierno tienen que se entenderse en régimen de bilateralidad. No cabe mayor ruptura con el diseño constitucional, ni cabe mayor rendición ante las tesis nacionalistas. Súmese a ello el anuncio de la decisión del gobierno de cumplir con el Estatuto, lo que implica una financiación diferenciada y especial para Cataluña; una financiación en la que la Generalidad se coloca por encima del Estado.

 

Pero lo más sorprendente ha sido la reacción del Partido Popular en Cataluña. La portavoz parlamentaria del partido de Rajoy, Dolores Montserrat, ha considerado insuficiente lo prometido por Chaves: “Montilla se ha quedado con las manos vacías”. Probablemente, la portavoz popular, hubiera preferido una declaración de aceptación de independencia.

 

*Rafael López-Diéguez es secretario general de Alternativa Española (AES)

fuente: www.aes.org

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